Carta de una muerte predicha

Hay personas, como mi abuelo, que se le hace difícil expresar sus sentimientos, contarlos. Él, obrero de profesión, era una persona carismática, servicial, muy preocupado en lo que le podía estar pasando a sus familiares. Hundido en un orgullo, escondiendo sus debilidades y mostrando muchas fuerzas. Es un padre que, sin decir mucho, mostraba mucho. Personas como mi abuelo es necesario que se lean los gestos, las manos y todo de ellos que expresen un mínimo de sentimiento. En este poema mi abuelo expresa hacia mi abuela, “chola”, sus sentimientos y sus pensamientos antes de su partida.


Chola
Aún echado en esta cama se me es imposible no cuidarte.
Aún a postres de mi muerte, todavía no anunciada; velo en tu lecho: cada lágrima que derramas, cada palabra que, entrecortada, tratas de decir, cada susurro al cielo pidiéndome un tiempo extra.
Si tan sólo tuviera un deseo más, si tan sólo el sol deje de ocultarse por una hora más, sin tan sólo pudiera ir a verte o que tu vengas a buscarme, ese sería, que pudiera volver a amarte y a tenerte en mis brazos solo sesenta segundos más.

Si tan sólo te hubiera amado más de lo que te di
Si te hubiese dado más besos ese último día, entonces no me lamentaría estando acá en una cama llorando mis últimas lágrimas, escribiendo mis últimas letras, cantando mis últimas canciones.
Si mis pies aún pudieran caminar, correría, volaría y andaría a buscarte a tomarte de la mano y saltar, rodar, caer y jugar.

Si camino a este nuevo mundo nos quedamos callados, construyamos un nuevo lenguaje en donde podamos comunicarnos, en donde tus palabras sean descifradas por mis oídos antes que tus labios sean movidos, en donde solo la señas y la lectura de las manos nos dejen apoyarnos mutuamente y caminar juntos sin soltarnos una sola vez, donde solo unos ojos nos pudieran decir miles de cosas. Claro solo si quieres

¡Hay mi corazón¡ que ya no puede palpitar de una forma similar como hace unos años, pero aun no acabado no deja de quererte y añorarte.
Chola, chola, chola
Que sin más esfuerzo es lo único que puedo dejarte

No te vayas y me dejes inmóvil
No te acerques al abismo
No corras sin poder explicar: cómo, por qué y dónde
No decaigas en una tristeza sin motivo
No me dejes de amar
No tortures un amor duradero
No critiques mis afectos por ti
No imagines
No cuestiones
No rechaces un te quiero sincero
No le digas no a la vida
No sufras si es que debes
No sufras si no lo debes
No hables más de lo que quieres

No dejes de sentir lo que sientes,
pero si dejas de sentirlo
entonces no dejes de creer que te amo.